1408

Esta no es tan vieja, 2007. Aún así, en 4 años suceden muchas cosas. Sin embargo, esta no está en mi lista de las que tengo que “pasar revisión” pues, porque aparte de que he leído la historia de Stephen King, recopilada en el libro “Todo Es Eventual”, la película la había visto; más de una vez, incluso.

¿Vale la pena verla tantas veces? Me preguntarán.
Mi respuesta sería afirmativa.

Aunque claro, el período de tiempo entre una vista y otra es relativamente extenso, solo dejo que se me escapen algunos detalles, que satisfactoriamente recuerdo cuando la vuelvo a disfrutar.

La película trata sobre Mike Enslin, un cínico y escéptico escritor cuyo trabajo literario consiste en desmentir la existencia de seres paranormales visitando hoteles y lugares que se dicen estar embrujados y retando toda existencia de ello. En el proceso de escritura de su más reciente libro, Enslin viaja de Los Angeles a Nueva York para hospedarse por una noche en el hotel Dolphin, precisamente en la habitación 1408, dónde presuntamente ha habido 56 muertes, todas sospechosas. Esta habitación está cerrada a todo público y el gerente Olin trata de convencer a Enslin de todas formas posibles para que no se hospede allí, Enslin amenaza con acudir a términos legales y a Olin no tiene más remedio que entregar la llave. Seguido Enslin entra a la habitación, empieza el horror.

En este film el suspenso es bien palpable, no se sabe que esperar, siempre pasa algo nuevo, algo diferente, la tensión no se compara.

John Cusack es uno de mis actores favoritos gracias a su versatilidad, sabe presentar muy bien a sus personajes y en esta entrega no se queda atrás. Samuel L. Jackson, también entre mis favoritos, desempeña a la perfección su parte y la película vale cada centavo en las escenas que tenemos a ambos actores juntos.

Los efectos visuales y la música me parecieron bien, para el año en que fue lanzada la película y, además, no es tan exigente gracias a la misma trama de la película, que se basa en distorsionar la percepción de nuestro protagonista.

No depende de cantidades de sangre para impresionar, solo con ataques a nivel subconsciente que hace del filme digno de disfrutar para los amantes de este género. Tensión, ansiedad, adrenalina son pocas emociones que puedo mencionar haber sentido.

La película, como ya saben, está basada en un relato corto de Stephen King, y aunque ésta se tome sus libertades creativas, la raíz está ahí, lo cuál es muy importante a la hora de llevar al cine un libro del Rey.

En fin, no soy nadie para arruinarles toda la película (a quienes no la hayan visto), siempre habrá un grupo quien difiera de la calidad general de ella. Pero puedo afirmar mil veces que yo estoy del otro lado y la recomiendo firmemente.

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2 comentarios

  1. Jelou: Tu texto me hizo querer verme de nuevo la peli, la que si bien la encontré una joyita apenas la vi, también me merece un “reencuentro”.

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  1. “Full Dark, No Stars” Parte 3/6 (“Big Driver″) « Constant Motions

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