Lluvia III – Un Recorrido de Interna Agonía

Luces… Luces por todos lados.
Luces que intentan distraerme, luces que quieren anestesiar mi fin.
¿Es este mi fin?
Si, lo es…

Nooooo… vi tu mano, la toqué y la lluvia casi cesa.
Tengo la esperanza… Tengo que volver a verla,
tengo que tocarla, me tienes que salvar…
Este no será mi fin…

Sigo viajando y veo…
Veo imágenes… Escenas de una memoria.
Pasado, pasado, pasado…
Nada futuro… El presente está borroso.
Este no será mi fin…

Me concentro… Siento mi cabeza explotar.
No puedo permitir esa explosión…
Estoy dentro y eso me acabaría
tengo que volver a ver tu mano.
Me concentro y veo… Veo mi agonía…

– Profundidad:
Veo un barco surcando el mar, grande, majestuoso.
De repente, un súbito tambaleo… No oigo nada.
Pasa un rato, el barco se empieza a hundir.
Lentamente en un principio, y más rápido en sus últimos momentos.

Sigo la trayectoria del barco al hundirse bajo el agua.
Creo que pestaño, y en esa milésima de segundo, no veo el barco.
Veo un brazo, veo una mano… Hundirse a lo profundo del mar.
Es mi brazo, es mi mano.

– Oscuridad:
Veo una sonrisa, blanca, impecable… Pero solo una sonrisa, nada más…
No sé porqué, pero pienso en Cheshire, el gato de Alicia en el país de las maravillas.
Veo también un humo negro, como si se incendiara algo… Aún así, no percibo olor alguno.
Y el humo llega a la sonrisa… Y la cubre por completo.

Veo dos ranuras, dos ranuras de luz,
como si viera a través de los ojos de una persona oriental.
Se oye un sonido, como si se tratara de estática… Se oye muy por encima.
Algo líquido pasa por entre las ranuras y la oscuridad reina.

– Claustrofobia:
Veo un par de zapatos… Caminan, me conducen… Son mis ojos, son mis pies.
Debajo de mis zapatos, un suelo de madera. Sigo caminando, viendo mis zapatos.
El lugar parece amplio, no estoy seguro, sigo fijando mi vista en mis pies.
La madera cruje, no lo oigo, pero lo sé. Y uno de mis pies desaparece.

Mi pie se incrusta en la madera que se rompe. Intento zafarme, es inútil…
Siento mi garganta expulsar aire violentamente. Pido auxilio, no me escuchó, pero lo sé.
Mi vista se expande… Lo que veo se contrae.
Las paredes se cierran a gran velocidad… Un último grito y todo se vuelve negro.

Intento abrir mis ojos nuevamente…
Demasiado horror…
Mi corazón late a mil…
Me concentro… Lo lograré esta vez.

Me concentro… Siento mi cabeza explotar.
No puedo permitir esa explosión…
Estoy dentro y eso me acabaría
tengo que volver a ver tu mano.
Me concentro y veo… No, no veo; siento…
Mis ojos se abren… Te busco: Nada.
Regresa, ¡Te quiero ver!

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