Lluvia VIII – Otro Cielo Gris

Cortinas de delicadas aguas solían crear capas sobre el pasto en sendas ocasiones,
gotas transparentes sobre el verde tapiz.

Acostumbraba siempre a mirar el cielo:
nubes dispersas y rayos de sol que iluminaban mi rostro,
palomas surcando el añil como balas en forma de siete,
balas que navegan en cámara lenta.

Y fue por esto que, cuando el azul del cielo desapareció y dio paso a la grisácea oscuridad, mi corazón se desplomó y sentía los latidos en la planta de mis pies.

Nunca dejé de ver su mano,
pero últimamente no era más que una figura transparente e inmaterial.

Nunca dejé de sentir su mano,
pero últimamente no era más que una suave brisa que quizás movía, apenas, hojas secas.

En esto y más pensaba cuando la lluvia empezó a caer de manera torrencial por primera vez después de años.

Esta vez fue más fuerte… Mucho más.

Anuncios
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: