Extracto: “En el Motel, Habitación No. 13”

A continuación les dejo un pequeño extracto de una novela que empecé hace años y que quisiera revistar y continuar (ahora que tengo el tiempo). Esto es una porción del primer capítulo de seis que llevo completados, sumando unas 25 páginas en un documento de Word. En una nota que tengo, creo tratar de predecir que con unos 25-30 capítulos puedo hacer la historia completa, pero eso es lo de menos. La idea para los lectores es que opinen, y quienes quieran ayudarme más, me pueden pedir la totalidad de lo que llevo escrito, sea por aquí mismo o por Twitter o Facebook. Quizás una lluvia de ideas, quizás palabras de coraje y aliento, quizás críticas constructivas o alabanzas… Cualquier cosa puede funcionar, y nadie sabe, a lo mejor me vuelvo rico 😛

Aquí va…

————————————————————————————————–

I

En la Recepción

       El viaje había sido largo y aún faltaba mucho trecho por recorrer. John Warwick, exhausto, iba al volante de su auto y venía de una larga gira promocional de su último libro, una antología de relatos de ficción que se estaban vendiendo extremadamente bien, ocupando así los primeros lugares en casi todas las listas de cada estado y cada ciudad. Warwick prefería los viajes solos y en auto, no le gustaba viajar en aviones porque sentía que al montarse en uno cada vez arriesgaba su vida. En fin, no gustaba de los aviones.

Conducía despreocupadamente, pero con un agotamiento perceptible aún a través de sus vidrios opacos, por una ancha avenida. A un lado de ésta se veía un gran letrero colocado convencionalmente en forma vertical con cinco palabras rojas, mayúsculas y ardientes descendiendo con las miradas de quienes las quisieran leer: MOTEL.
Warwick las leyó y bajando la velocidad de su vehículo, vio la hora. Era tarde y creyó que la mejor opción era quedarse en ese motel por esa noche.

Aparcó el auto y dispuso todas las seguridades necesarias. Se desmontó y una fresca brisa besó su rostro.
Era una noche tranquila, no tenía estrellas como en los cuentos de hadas, pero nada anormal se percibía en el aire.
Típico día para escribir un relato o… cometer un crimen, pensó Warwick con una sonrisa malévola y divertida.

El motel era elegante, no como los típicos moteles, en los cuales en la recepción hay un hombre al cual no quisieras estrecharle las manos al ver el rápido, pero perceptible, cambio de canal en el televisor. Este motel, en cambio, tenía una joven recepcionista y los empleados estaban bien uniformados.

Warwick caminó sobre la purpúrea alfombra y llegó a la recepción donde habían tres personas antes que él: un hombre con traje de empresario y maletín de negocios que pagaba con tarjeta de crédito y detrás de él; una pareja de adolescentes, el joven tenía la cabeza rapada y era de estatura normal y complexión también normal. La muchacha tenía el cabello largo y lacio, era blanca como la leche y de grandes y profundos ojos negros. Ella se volvió a Warwick y lo deslumbró con su sonrisa, era como si en esa noche entrara un pequeño rayo de sol por una de las ventanas.
     Está nerviosa, pensó Warwick, o borracha.
Cuando la chica se volvió ya el empresario se iba con un joven uniformado quien lo acompañaba a su dormitorio. Warwick se percató de lo violento que reaccionó el hombre ejecutivo cuando el muchacho intentó tomar cortésmente el maletín para ayudarlo, pues era parte de su trabajo.

La pareja dio par de pasos al frente y la recepcionista dio un respingo al ver la cara del muchacho…

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