House of Games

 

Muchas veces, uno puede durar muchos minutos buscando algo para ver en el amplio catálogo de Netflix -y esto no es necesariamente debido a la calidad de contenido, más bien lo contrario-.

Me topé con House of Games en una de esas noches donde en mi implacable búsqueda los resultados no me satisfacían del todo. Quizás leí la sinopsis muy rápido, pero mientras veía la película me percaté de que era muy diferente de lo que había entendido. Por suerte, este imprevisto no estropeó el film que resultó ser algo entretenido.

Lindsay Crouse interpreta a Margaret Ford una psicóloga (o psiquiatra, esto no lo aclaran, pero me parece más lo primero que lo segundo) que se ve mezclada con un grupo de delincuentes luego de ella querer ir más allá en la ayuda de uno de sus pacientes. Lo que empieza con un partido de póker pronto se convierte en algo más engañoso y más complejo de lo que Margaret pensaba.

La actuación de Crouse fue bastante criticada -y me uno al grupo-, fue una personificación seca, sin expresiones en el rostro, wooden como dirían los gringos, una muñeca de madera con un diálogo más o menos inteligente saliendo de su boca. Estuve leyendo que, en ese entonces, el director de la película, David Mamet, estaba casado con Lindsay y se dice que ese tipo de actuación es la que él espera en el set de filmación. Otras fuentes dicen que Mamet no sabe dirigir mujeres. Pero bien, fuera como fuera, la afectada fue Lindsay Crouse.

Su contraparte fue Joe Mantegna quien hizo un muy buen trabajo interpretando a un enigmático Mike, un hombre que inspira confianza pero la usa rápidamente en tu contra para beneficio propio, un hombre sumamente interesado y que hace lo que sea para lograr sus objetivos.

House of Games fue nominada para un Golden Globe para mejor guión en ese entonces. Hay que destacar que la película fue lanzada hace más de 20 años (1987).

La película no es mala, la verdad es que es sumamente intrigante, se producen tantos engaños que es difícil predecir la conclusión. Ahora bien, supongamos que House of Games (cuya duración es de 102 minutos) esté dividida en tres actos: los dos primeros actos son excelentes, buena introducción, buena presentación de los personajes, buen diálogo, buen desarrollo de la trama, mucha intriga, tensión y suspenso; todo esto da apertura al tercer acto, donde es que se desmorona todo, un desenlace insatisfactorio, o lo fue al menos para mi. Muy fácilmente llegarán a la típica conclusión que se escucha frecuentemente “la película es buena, pero el final es horrible”.

A pesar de este inconveniente, yo recomiendo House of Games, los dos primeros “actos” valen la pena.

Aunque la protagonista está ligada a la profesión psicología/psiquiatría aclaro que no se aporta nada al campo educativo; de hecho, este personaje parece cualquier otra cosa menos profesional de la conducta humana.

Y bien, House of Games es una buena película cuyo final puede decepcionar a muchos, aún así logró obtener una nominación al Golden Globe gracias a su guión, la actuación es balanceada ya que Joe Mantegna equilibra a la pésima Lindsay Crouse y el reparto ejerce un buen apoyo a ambos actores y a la trama en general. Si te gustan las películas de estafas y engaños, ésta es para tí.

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