The Bourne Legacy

Siempre me ha gustado escribir y lo que más he escrito son algunos cuentos, narrativas cortas, entre otras cositas. Como aficionado a la escritura corta puedo decir algo: una historia tiene más probabilidades de triunfar cuando arranca de la siguiente manera:

“Como Elena no estaba dispuesta a concederlo, él, después de observarla fríamente, fue a coger su sombrero. Ella, por todo comentario, se encogió de hombros”.

¿Porqué habría de triunfar un relato que comience así? Pues, sencillo; abre cuestionantes:

¿Quién era Elena? Y él, ¿cómo se llamaba? ¿Qué cosa no le concedió Elena? ¿Qué motivos tenía él para pedírselo? ¿Y por qué observó fríamente a Elena, en vez de hacerlo furiosamente, como era lógico de esperar?

Son muchas las cosas que el cuento ignora en ese primer párrafo. Nadie se percata al principio, pero la atención del lector ya ha sido cogida por sorpresa y esto constituye un desiderátum en el arte de contar.

En una película, las cosas funcionan de otra manera; es bueno crear cuestionantes, pero las más básicas deben de ser satisfechas con cautela pero con algo de rapidez. Esto es para que la audiencia tenga algo a que aferrarse en esa corta línea de tiempo en la que transcurre un film.

En ésto The Bourne Legacy falla grandemente; la película dura poco más de dos horas y toma unos 35 minutos hacerte una idea de lo que está pasando (un cuarto del film). Las localizaciones saltan de una en una, así mismo lo hacen las escenas y los personajes, creando una palpable confusión y, por ende, notable aburrimiento.

Cuando se le coge el piso a la película todo empieza a adquirir color y nitidez y el disfrute se hace sentir.

The Bourne Legacy es una expansión al universo del escritor Robert Ludlum y gira alrededor de un nuevo héroe, Aaron Cross, que se ve amenazado por los eventos ocurridos en los tres filmes anteriores.

He leído muchas críticas sobre lo distante de esta película a las otras tres entregas y creo que estoy de acuerdo, la disfruté más como otra película de acción pero que presentaban algunas fotos de Matt Damon como Jason Bourne y una que otra escena con Joan Allen interpretando a Pam Landy.

Punto y aparte, considero que Jeremy Renner hizo un buen trabajo en esta entrega, pero quien se robó las escenas dramáticas (esas que dependen de verdadera actuación), Rachel Weisz es plato aparte y hace un tremendo papel (esa escena con la psicóloga es digna de ver). Edward Norton, que es sin duda alguna un excelente actor, dejó mucho que desear como el antagonista de este largometraje.

Las escenas de acción son muy muy muy buenas, bastante fluidas y cargadas de adrenalina. Disparos, persecuciones a alta velocidad, artes marciales, evasión… en fin, de todo un poco.

En resumen, The Bourne Legacy es una película que no rinde la tercera palabra del título como tributo a sus antecesoras, tiene una trama confusa en los primeros minutos pero que aterriza bien hasta el final; hablando del final, fue muy abrupto y nos dejó con un sabor agridulce en los labios (metafóricamente hablando). Las secuencias de acción son excelentes y la música también. Las actuaciones son muy buenas (destacando a Rachel Weisz como el punto alto y Edward Norton como el bajo de entre los protagonistas).

No es una mala película, se deja disfrutar como otra cualquiera de acción, pero un poco mejor que las del montón.

 

[El número de la foto es la puntuación que, en mi opinión, merece la película en una escala de 10]

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