¡Se acabó el Verano!

Si bien es cierto, el país del que vengo tiene un verano de 365 días al año pero, aquí, en suelo norteamericano -en el área noroeste, para ser más específicos- no se ‘goza’ de tal privilegio.

Por fortuna, soy de los que prefiere una temperatura más baja. Me siento bastante cómodo entre los 50 y 70 grados. Aunque admito que algunos días en los ochenta tampoco caen mal. Sobretodo si es para ir a la playa o a un partido de baseball.

A pesar de que me encante el otoño y la primavera, el verano tiene un sinfín de cosas buenas.

Una imagen vale más que mil palabras dicen:

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Pero no haré un post de mil palabras, no se preocupen.

Hoy, 22 de septiembre, acaba oficialmente el verano. Aunque mañana las temperaturas subirán casi a noventa grados, pero bueno.

Ésta foto la tomé en Central Park hace unas semanas atrás y sí creo que es una imagen que describe casi a perfección lo que es el verano.

Una tarde tranquila, soleada, algo caliente pero cómoda.
Un libro, música, una gran corriente de agua.

La hermosa combinación del azul y el verde. Cielo perfecto, casi despejado a totalidad. Espesos árboles, robustos y llenos de salud veraniega.

Y por supuesto, Nueva York. Con sus imponentes rascacielos, perforando alturas.
La capital del mundo, tan impredecible y con tantos rostros y culturas.

Se acaba el verano, pero llega el otoño… Una estación perfecta para largas caminatas, practicar deportes en el atardecer y soñar despierto al ver sus característicos colores. Donde el café caliente huele y sabe mejor, y las recetas con calabaza abundan. Donde los libros se disfrutan más, donde las series de TV arrancan con promesa.

Se va algo bueno, se va el verano… Pero se asoma algo mejor…

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Reflexión: “El poder de un buen tuit”.

Esta mañana estuve pensando en algunas cosas y puse un tuit que resumía todas esas cosas, el tuit fue el siguiente:

Fíjense que no me refiero a nada muy profundo.

Imaginen un tuit de cualquiera de sus seguidores, uno que recomiende una canción, por ejemplo. Digamos que tienen el tiempo libre, o espacio dentro del trabajo que les permita escuchar música. Por curiosidad, buscas la canción y -boom- te gusta. Vamos a pensar que la canción es del 2005; la banda o artista sigue su carrera actualmente e inició a mediados de los noventas. ¿Cuántos discos habrá lanzado en ese intervalo de tiempo? Vamos a suponer que ha lanzado 6 discos, estaríamos hablando de unas 60-70 canciones… ¿Y si te acaba gustando el 50-60% de esas canciones? ¿Y si esa banda/artista se convirtiera en una de tus favoritas? Miren por dónde vamos con tan solo un tuit.

Y qué tal si nunca has leído un libro y alguien coloca en Twitter la foto de una portada de un libro y una palabra que rece “Excelente”. La portada te atrae, abres Google y descubres que es un libro de 100 páginas. “Es corto” piensas… Le das una oportunidad, te encanta y empiezas a leer más y más y, poco a poco, libros de 100 páginas aumentan a 200 y 300 y ni cuenta te das… Solo por un tuit.

Tienes hambre, andas en la calle, quieres probar algo diferente, pides -inocentemente, quizás sin esperar respuestas- por Twitter alguna referencia… Puede que encuentres tu próximo restaurante favorito… O película favorita… O serie favorita… o bar favorito… etcétera, etcétera, etcétera.

En fin, un buen tuit (no necesariamente recomendaciones; piensen y sean creativos) puede abrir portales a muchas dimensiones, pueden darle un giro a tus próximos minutos, a la próxima hora o incluso al día completo.

Por eso les invito a reflexionar. Debemos filtrar mejor lo que ponemos en Twitter, porque no todos los portales pueden llevar a buenas dimensiones y hay muchas personas que tienen muchos seguidores, todos únicos y distintos, con sus propios problemas y sus propios mundos en sus cabezas.

Quizás una joven tenga dudas y quiera romper una relación con un buen muchacho (que ya están escasos, a mi entender) y yo pongo un tuit que diga algo como: “Ya no quedan hombres buenos, ninguno de nosotros sirve. Mujeres, no crean en nosotros”. ¿Puede eso influenciar en la decisión de la joven? Puede que no, pero puede que si. Ahhh, ese famoso beneficio de la duda.

¿Y si un adolescente que nos admira como profesionales o por destacarnos en algún hobby o talento tiene pensamientos suicidas y nos da con colocar algún tuit negativo tan solo para desahogarnos?

En conclusión, yo entiendo que cada Twitter es personal y ponemos lo que se nos venga en gana… Pero entonces, ¿para qué nos esforzamos en conseguir más y más seguidores? La idea es que nos lean, ¿no? Entonces, vamos a dar calidad de lectura… De lo contrario, empecemos a comprar diarios, de esos que traen llaves y candados, y vamos a quedarnos estancados en una sola dimensión y no viajemos por portales y no conozcamos al mundo a través de buenos amigos, música, libros y comida.

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